viernes, 3 de julio de 2009

Somos animales con la libertad de elegir, esta responsabilidad nos provoca una profunda angustia. Angustia de ser. Nuestra siguiente tragedia es que no podemos ser siempre lo mismo, cambiamos de un momento a otro. Nos aferramos a los signos de una identidad, una máscara. Pero nuestro verdadero ser es tan inquieto como el río que corre sin parar y nuestra esencia, si es que la hay, es movimiento.


 

Sila

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